La publicación de los resultados de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), antes conocida como Selectividad, ha dejado un sabor agridulce en la provincia de Málaga. Tras unos días de nervios y expectación, un total de 8.924 estudiantes malagueños han conocido sus calificaciones, revelando un descenso significativo en el porcentaje de aprobados en comparación con el año anterior. El horizonte universitario, que parecía tan cercano, se ha difuminado para algunos, mientras que otros celebran el éxito tras el esfuerzo invertido.
Los datos son elocuentes: un 92.2% de los aspirantes ha superado la prueba este año, frente al 97,6% registrado en 2024. Esta caída de más de cinco puntos porcentuales no es casualidad, sino que coincide con un endurecimiento general de la PAU. Atrás quedaron las opciones múltiples y la manga ancha con las faltas de ortografía, dando paso a un examen más exigente, diseñado para regresar al rigor previo a la pandemia. El objetivo, según el Ministerio de Educación, era volver a un modelo que realmente evalúe las capacidades de los alumnos.
La reacción entre los estudiantes es variada. Algunos lamentan la mayor dificultad de las pruebas y las estrictas penalizaciones, sintiendo que su esfuerzo no se ha visto recompensado. Otros, en cambio, consideran que este cambio era necesario para garantizar una evaluación más justa y precisa. «Era hora de que se pusieran serios», comenta María, estudiante de un instituto de la capital, «la selectividad parecía un juego de niños en los últimos años».
La Universidad de Málaga (UMA), responsable de la organización de la PAU, ha emitido un informe detallado que revela un ligero descenso en la nota media obtenida por los alumnos. De un 7,1 en 2024, se ha pasado a un 6,4 en esta edición. Este dato refuerza la idea de que el endurecimiento de las pruebas ha tenido un impacto real en el rendimiento de los estudiantes. Sin embargo, el informe también destaca que 1.341 alumnos optaron por realizar las pruebas de admisión para intentar subir su nota, lo que demuestra el alto nivel de ambición y preparación de muchos jóvenes malagueños.
A partir de hoy, los estudiantes pueden consultar sus calificaciones provisionales y, si lo desean, solicitar una revisión de sus exámenes. El plazo para solicitar esta revisión se extiende desde el 13 de junio a las 9:00 horas hasta el 17 de junio a las 14:00 horas. Este año, como novedad, se ha introducido una tercera corrección en aquellos casos en los que la diferencia entre la primera y la segunda sea de dos o más puntos, buscando así garantizar la máxima objetividad en la evaluación.
Mientras tanto, los aspirantes a ingresar en la UMA deben presentar sus solicitudes a través del Distrito Único Andaluz utilizando sus calificaciones provisionales. La universidad ofrece más de 7.000 plazas para nuevos estudiantes en una amplia variedad de grados y dobles grados. Para aquellos que no hayan superado la prueba en junio, o que no hayan podido presentarse, aún queda una oportunidad: la convocatoria extraordinaria de la PAU, que se celebrará los días 1, 2 y 3 de julio. La cuenta atrás para el futuro universitario continúa, con nervios, pero también con esperanza.
El supuesto retorno al rigor académico, plasmado en este descenso drástico de aprobados en la PAU, levanta más interrogantes que certezas. Si bien la relajación de criterios durante la pandemia era comprensible, la brusquedad con la que se ha revertido la situación genera dudas sobre la equidad del sistema. ¿Realmente este endurecimiento evalúa mejor las capacidades de los alumnos o simplemente penaliza a aquellos que provienen de entornos educativos menos favorecidos? Es fundamental analizar si esta nueva Selectividad perpetúa desigualdades en lugar de promover la meritocracia. Se corre el riesgo de que la universidad, en lugar de ser un ascensor social, se convierta en un espacio reservado para unos pocos privilegiados, independientemente de su verdadero potencial.
La reacción, previsiblemente polarizada, entre el alumnado es un reflejo de la complejidad del problema. Aunque algunos aplaudan la mayor exigencia, celebrando un filtro más efectivo, no podemos ignorar la frustración de aquellos que ven truncadas sus aspiraciones tras años de esfuerzo. Resulta imprescindible una reflexión profunda sobre los métodos de evaluación. ¿Son las pruebas estandarizadas, por muy exigentes que sean, la mejor forma de medir las aptitudes y el potencial de los jóvenes? Tal vez sea el momento de explorar alternativas que valoren la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de problemas, habilidades cada vez más demandadas en el mercado laboral. De lo contrario, corremos el riesgo de seguir formando estudiantes brillantes en aprobar exámenes, pero con dificultades para desenvolverse en un mundo en constante cambio.
El Diario de Málaga es el periódico digital dónde podrás seguir toda la actualidad malagueña al minuto.
To provide the best experiences, we and our partners use technologies like cookies to store and/or access device information. Consenting to these technologies will allow us and our partners to process personal data such as browsing behavior or unique IDs on this site and show (non-) personalized ads. Not consenting or withdrawing consent, may adversely affect certain features and functions.
Click below to consent to the above or make granular choices. Your choices will be applied to this site only. You can change your settings at any time, including withdrawing your consent, by using the toggles on the Cookie Policy, or by clicking on the manage consent button at the bottom of the screen.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.