La provincia de Málaga está sufriendo desde la pasada madrugada los efectos de la borrasca de alto impacto Laurence, que está dejando un abatimiento considerable en el nivel de precipitaciones en varias localidades. Aunque se han registrado datos relevantes en otras provincias andaluzas, Málaga también ha visto un riego generoso, especialmente en las zonas montañosas y áreas rurales. Los informes de la red Hidrosur de la Junta de Andalucía indican que el curso alto del río Guadiaro se ha llevado la delantera con 34 litros por metro cuadrado, seguido de cerca por la localidad de Jubrique, que ha acumulado 33 litros.
El efecto de la borrasca ha sido palpable en diversas partes de la geografía malagueña. Localidades como Cortes de la Frontera y el puerto de Las Golondrinas en Tolox también han registrado cifras por encima de los 30 l/m². Mientras tanto, en lugares como Los Reales de Sierra Bermeja y Casarabonela, el agua ha caído en un rango de 20 a 30 l/m², confirmando que la lluvia ha sido generalizada en el territorio malagueño. Sin embargo, la situación de los embalses no muestra un avance significativo, ya que la capacidad máxima sigue sin alcanzarse.
Además de las lluvias, los conductores se enfrentan a otro fenómeno adverso: la niebla densa, especialmente en áreas como Las Pedrizas y las proximidades de Casabermeja. Muchos automovilistas optan por detenerse en gasolineras y áreas de descanso, esperando a que las condiciones mejoren antes de retomar la carretera, donde la visibilidad es extremadamente reducida. Este fenómeno ha llevado a las autoridades a recordar la pertinencia de mantenerse vigilantes al volante y de conocer las condiciones del tráfico en tiempo real.
Aprovechando la situación, la autopista AP-46 ha sido declarada gratuita hasta el próximo viernes, como consecuencia de las obras para reparar un talud desprendido en la A-45, lo que ofrece una ligera alivio para aquellos que deben desplazarse por la zona.
A pesar de las lluvias, los niveles de los embalses en Málaga apenas han mostrado un incremento significativo. A las 14:00 horas se registraron casi 294 hectómetros cúbicos, con una leve subida de solo 6 Hm3 desde el sábado. Esta cifra sigue lejos del umbral psicológico de los 300 hectómetros cúbicos, que representa la mitad de la capacidad real del sistema. Los embalses de Guadalhorce, Guadalteba y La Viñuela, aunque presentan aumentos, lo hacen de forma desalentadora y lenta.
En lo que respecta a la presa de La Viñuela, el almacenamiento actual de 60 hectómetros cúbicos se mantiene al 36,5% de su capacidad. Esta situación es preocupante, dado que muchos de los embalses más grandes continúan desaguando sin recibir un aporte significativo debido a las lluvias de esta jornada.
Las autoridades ambientales de Málaga continúan monitorizando los niveles de agua y la evolución de las condiciones climáticas, con la esperanza de que las precipitaciones futuras contribuyan a aliviar la severa sequía que afecta a la región y a asegurar un suministro adecuado de agua para todos los malagueños.
La reciente borrasca Laurence ha traído consigo una lluvia apreciable para muchas localidades malagueñas, aliviando temporalmente la sequía que afecta gravemente a nuestra región. Sin embargo, la preocupante falta de recuperación de los embalses tras estos episodios de precipitaciones intensas pone de manifiesto una realidad alarmante: los esfuerzos de conservación y gestión del agua en Málaga continúan siendo inadecuados. A pesar de que las cifras de lluvia son relevantes, el hecho de que los niveles de los embalses apenas se hayan incrementado sugiere que el sistema hídrico malagueño es incapaz de capturar y almacenar de manera efectiva el agua que se presenta. Esta situación podría atribuirse a una infraestructura envejecida y a una gestión hídrica que no ha sabido adaptarse a las nuevas exigencias climáticas, lo que debería forzar a las autoridades a replantear sus estrategias y, en definitiva, a asegurar un futuro sostenible para el agua en nuestra provincia.
Además, la continua alerta por densas nieblas que afecta a las carreteras de Málaga resalta otro aspecto crítico de nuestra realidad actual: la seguridad vial y la necesidad de estar preparados ante los fenómenos climáticos extremos. Mientras que la medida de hacer gratuita la AP-46 puede ofrecer un alivio momentáneo para los conductores, esto debe ser apenas un paso en una planificación más amplia que contemple tanto las infraestructuras de transporte como la gestión ambiental. La sequía y fenómenos como las lluvias torrenciales intermitentes no son un problema aislado; son el resultado de un cambio en nuestro clima que necesita ser abordado desde múltiples frentes, integrando tanto la solidaridad ciudadana como la responsabilidad institucional. Solo así podremos aspirar a una Málaga que no solo hable de lluvias, sino de estabilidad y conservación en el largo plazo.
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