Desde el pasado viernes, las lluvias han hecho su aparición en la provincia de Málaga, dejando a su paso diversas escenas a lo largo de los cauces fluviales que surcan la región. A primeras horas del lunes, dos de los ríos más emblemáticos, el Genal y el Grande, se encontraban en estado de alerta amarilla, aunque con signos evidentes de crecimiento, lo que anticipaba un panorama cambiante a lo largo del día.
El río Genal, a su paso por Jubrique, registraba un caudal de 20,25 metros cúbicos por segundo, con una profundidad de 0,75 centímetros. Su crecimiento fue constante durante la jornada, alcanzando a mediodía un caudal de 33,53 metros cúbicos por segundo. Esta evolución, junto con la atención a la captación de sus aguas, resulta crucial, ya que el azud de Aljaima en Cártama se nutre directamente de los recursos que aporta al desembocar en el Guadalhorce.
Por su parte, el río Grande, que fluye en las cercanías de Las Millanas, también mostró un notable aumento. Este río, que comenzó el día con un caudal de 17,40 metros cúbicos por segundo, alcanzó un alarmante nivel de 31 metros cúbicos por segundo hacia las cinco de la tarde, incrementando su nivel de alerta a naranja. La combinación de estos ríos es fundamental para la ciudad de Málaga, ya que sus aguas se dirigen a los embalses que aseguran el suministro de agua potable.
Las precipitaciones han sido igualmente beneficiosas para el embalse del Conde de Guadalhorce, que ha visto cómo su capacidad aumentaba en 7 hectómetros cúbicos gracias al aporte del río Turón. Este río, que también ha superado la marca del metro de profundidad, pasó de fluir con 19,05 metros cúbicos por segundo por la mañana a un impresionante caudal de 202,34 metros cúbicos por segundo en horas de la tarde, elevando su nivel de alerta a naranja y provocando desbordes en ciertos puntos de El Burgo.
Mientras ambos ríos han mostrado signos de creciente actividad, otros cauces como el Guadalhorce han mantenido un flujo robusto sin entrar en zonas de riesgo, con niveles que superan los 123 metros cúbicos. Así, aunque el agua trae consigo una vigilancia constante, las proyecciones para el suministro de agua en Málaga se muestran optimistas.
A pesar de la mejora en las reservas de agua, la situación no deja de ser un recordatorio de que Málaga, cubriendo el recuerdo de las recientes danas que afectaron la zona, debe mantener una vigilancia constante. Los ríos Campanillas y Benamargosa, que anteriormente causaron inquietud en la población, actualmente fluyen bastante secos, sugiriendo un cambio favorable, aunque la naturaleza siempre requiere precauciones.
En resumen, el balance de estos días de lluvia ha sido mixto, con noticias alentadoras en cuanto a niveles de agua y abastecimiento, pero también con la responsabilidad de estar atentos a un entorno siempre cambiante y a los caprichos del clima mediterráneo.
El reciente aumento de caudales en los ríos de Málaga tras las lluvias de marzo nos brinda una oportunidad de reflexión que trasciende la simple satisfacción por el suministro de agua. Si bien es innegable que las precipitaciones han mejorado los embalses y auguran un respiro para la sequía, no podemos permitirnos caer en la complacencia. Estas situaciones extremas son un recordatorio palpable de la inestabilidad climática a la que nos enfrentamos; la misma naturaleza que nos brinda recursos puede transformarse rápidamente en una fuerza destructora. La administración local y los ciudadanos deben adoptar un enfoque proactivo que contemple no solo el manejo del agua, sino también la planificación urbana y la infraestructura para mitigar las potenciales inundaciones que podrían derivarse de estas lluvias intensas en el futuro.
Además, es fundamental considerar la salud ecológica de nuestros ríos, un aspecto que muchas veces queda relegado en la agenda política. La dependencia del agua que proporcionan los ríos Genal y Grande no debería limitarse a un enfoque utilitario; se debe garantizar que estos ecosistemas se mantengan saludables y resilientes ante los desafíos ambientales. Esto implica un compromiso por parte de las autoridades para implementar prácticas de conservación, así como una educación pública que sensibilice sobre la importancia de proteger nuestros ríos. Solo mediante una gestión equilibrada y un respeto hacia el entorno podemos asegurar que las lluvias de marzo sean un verdadero signo de esperanza, y no un aviso de lo que está por venir.
Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.