Tres años después de la implementación de la ley del «solo sí es sí», el Ministerio de Igualdad, ahora bajo la dirección de Ana Redondo, se enfrenta a un panorama plagado de desafíos. La sombra de Irene Montero, omnipresente, se extiende sobre un departamento marcado por la polémica y la división. No solo persisten las consecuencias legislativas de la controvertida ley, sino que la fragmentación del movimiento feminista y la erosión del voto femenino hacia la derecha complican aún más la gestión de Redondo. La herencia de Montero se revela como un campo minado político y social, donde cada paso en falso puede detonar nuevas crisis y profundizar las existentes.
El último foco de controversia reside en el sistema de pulseras antimaltratadores. Adjudicado durante la gestión de Montero, el sistema ha sido objeto de críticas por sus deficiencias en el almacenamiento de datos y su eficacia cuestionable. La propia coalición de gobierno, a través de Sumar, ha manifestado sus dudas sobre el funcionamiento del dispositivo, poniendo en evidencia las profundas divisiones internas y la persistente desconfianza hacia las decisiones tomadas en el pasado. Este nuevo escándalo añade presión sobre Redondo, quien debe lidiar con un legado marcado por la sombra de la sospecha y la necesidad urgente de restaurar la confianza en las políticas de igualdad.
Pero quizás la cicatriz más profunda dejada por la era Montero sea la fractura del movimiento feminista. La aprobación de la Ley Trans, impulsada por la exministra, exacerbó las tensiones entre las llamadas feministas clásicas y las nuevas corrientes, generando una división que parece irreconciliable. El 8-M de 2025 fue un claro reflejo de esta ruptura, con dos manifestaciones separadas que obligaron a Redondo a participar en ambos actos, una decisión que no satisfizo a ninguno de los bandos. La incapacidad de unificar el movimiento feminista debilita la lucha por la igualdad de género y dificulta la implementación de políticas efectivas para proteger a las mujeres.
La crisis en Igualdad también tiene un impacto directo en el Partido Socialista. Los escándalos de corrupción que salpican al Gobierno, sumados a las polémicas generadas por las políticas de Montero, han provocado un desplome en el voto femenino hacia la derecha. El último sondeo de Sigma Dos para El diario de Málaga revela una preocupante tendencia que amenaza con socavar el principal feudo electoral del PSOE. La desconfianza de las mujeres hacia las políticas de igualdad del Gobierno se convierte en un desafío electoral de gran magnitud, obligando a Sánchez a replantear su estrategia y buscar nuevas fórmulas para recuperar el apoyo de este sector clave de la población.
La llamada «herencia de Montero» no es simplemente un legado de errores, sino la cristalización de una forma de hacer política que priorizó la confrontación ideológica a la construcción de consensos necesarios para avanzar realmente en materia de igualdad. Si bien es innegable el impulso y la visibilidad que se le dio a ciertos debates, el coste ha sido la fractura del feminismo y la desconfianza de un electorado femenino crucial para la izquierda. Más allá de las pulseras defectuosas o la Ley Trans, lo que subyace es una desconexión entre las propuestas legislativas y las necesidades reales de las mujeres, creando una sensación de impostura que ahora Redondo debe desactivar.
El reto para Ana Redondo es enorme, pero no imposible. No se trata de desmantelar todo lo anterior, sino de reformular las políticas de igualdad desde una perspectiva más pragmática y menos dogmática. Esto implica escuchar a todas las voces del feminismo, incluyendo aquellas que fueron silenciadas o ignoradas durante la etapa anterior, y reconstruir puentes con la sociedad civil y otras fuerzas políticas. La clave reside en demostrar que la igualdad no es un campo de batalla ideológico, sino un objetivo común que requiere del esfuerzo conjunto de todos. Si Redondo logra este difícil equilibrio, podrá escribir su propio capítulo en la historia de la lucha por la igualdad en Málaga y en toda España.
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