San Sebastián, 25 de agosto de 2025 – En un movimiento que busca solidificar el frente nacionalista, Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi, líderes de ERC y EH Bildu respectivamente, se han reunido hoy en la capital guipuzcoana para escenificar una unidad estratégica frente a lo que ambas formaciones definen como una «ola reaccionaria» en el panorama político español. El encuentro, cargado de simbolismo y precedido de una expectación considerable, ha servido para analizar los escenarios futuros y fortalecer la colaboración entre los pueblos catalán y vasco en un momento que consideran «crucial».
La cumbre, celebrada a puerta cerrada y sin acceso a la prensa durante su desarrollo, ha concluido con un breve comunicado conjunto donde se subraya la necesidad de «más nación y más construcción nacional» como respuesta a los desafíos que plantea el auge de ciertas ideologías en el Estado. Aunque sin mencionar explícitamente a PP y Vox, la alusión a las fuerzas conservadoras es evidente, marcando una línea de confrontación ideológica que previsiblemente dominará el debate político en los próximos meses. La declaración incide en que la respuesta a esta «ola reaccionaria» se articulará tanto en la calle como en las instituciones, evidenciando una doble estrategia de movilización social y acción política parlamentaria.
A pesar del reconocimiento de la «compleja situación» que atraviesa España, con casos de corrupción que salpican al Gobierno y al PSOE, ni ERC ni EH Bildu han expresado públicamente su intención de retirar el apoyo a Pedro Sánchez. Sin embargo, ambos partidos son conscientes del poder de sus votos, imprescindibles para la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado que podrían garantizar la estabilidad del mandato socialista hasta 2027. La pregunta que flota en el ambiente es si este apoyo se traducirá en una negociación exigente, donde las demandas catalanas y vascas tendrán un peso determinante, o si, por el contrario, prevalecerá la necesidad de un frente común para evitar el avance de la derecha.
La reunión en San Sebastián, impulsada por EH Bildu, marca el inicio de una ronda de contactos con diferentes formaciones políticas para analizar la coyuntura española. La presencia de figuras clave como Gorka Elejabarrieta e Idurre Bideguren por parte de los abertzales, y Elisenda Alemany y Oriol López por parte de ERC, subraya la importancia estratégica que ambos partidos otorgan a este acercamiento. Este movimiento podría interpretarse como un intento de tejer alianzas más amplias en el espectro de la izquierda, buscando consolidar un bloque de contención frente a las fuerzas conservadoras y avanzar en la agenda de las naciones sin estado. El próximo capítulo de esta estrategia se vislumbra en las próximas semanas, donde se espera que se concreten nuevos encuentros y se definan las líneas maestras de la acción política conjunta.
El pacto escenificado entre ERC y EH Bildu en San Sebastián, bajo el pretexto de frenar una supuesta «ola reaccionaria», parece más una búsqueda desesperada de oxígeno político que una estrategia sólida para defender los intereses de sus representados. Si bien la convergencia de sensibilidades nacionalistas puede resultar atractiva en un contexto polarizado, la reiterada apelación al espantajo de la derecha como único argumento movilizador resulta simplista y poco convincente. ¿Acaso la construcción nacional debe basarse únicamente en la oposición a un enemigo común, en lugar de fundamentarse en proyectos de futuro concretos y ambiciosos para las sociedades catalana y vasca? La ciudadanía exige propuestas que vayan más allá de la retórica identitaria y que aborden problemas reales como la precariedad laboral, el acceso a la vivienda o la crisis climática.
Más allá de la foto de familia y la declaración conjunta, la verdadera pregunta que se plantea es qué precio están dispuestos a pagar ERC y EH Bildu por mantener su apoyo a Pedro Sánchez. La «compleja situación» del PSOE, con casos de corrupción que minan su credibilidad, no debería ser excusa para un cheque en blanco. Si realmente buscan defender los intereses de sus territorios, deben exigir compromisos firmes y plazos concretos en materia de financiación autonómica, transferencias de competencias y reconocimiento de la pluralidad nacional. De lo contrario, esta reunión en San Sebastián quedará reducida a una mera maniobra táctica para perpetuar el *statu quo* y evitar que la derecha llegue al poder, sin aportar soluciones reales a los problemas que enfrenta la ciudadanía.
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