El mercado inmobiliario de Málaga ha comenzado 2025 con un panorama inquietante, pues la provincia volvió a destacar por su significativo ascenso en los precios de la vivienda. Según datos de la tasadora Tinsa by Accumin, Málaga se posicionó como la segunda provincia en España con un aumento del 13% en el valor de los inmuebles durante 2024, solo superada por Soria con un 15,3%.
De acuerdo con la estimación de otra reconocida tasadora, Gesvalt, el incremento en Málaga fue aún más notable, alcanzando un 15,6%. Ante este escenario, expertos consultados por SUR proyectan que los precios en la ciudad continuarán su tendencia alcista debido a la persistente demanda y la limitada oferta. Lo que se discute entre ellos es el ritmo de esa subida. Mientras que algunos advierten sobre una posible moderación, otros anticipan que las cifras seguirán altas debido a factores estructurales a largo plazo.
El director de AIRE Partners, Patricio Palomar, señala que en la capital malagueña el alza podría situarse entre el 3% y el 5% para este año, con mayores incrementos en áreas como Carretera de Cádiz y los barrios más nuevos. Además, pronostica un interés creciente en la corona metropolitana a medida que los compradores buscan alternativas a los precios prohibitivos en el centro de la ciudad. Localidades como Torremolinos, Benalmádena y Rincón de la Victoria atraerán a aquellos que se ven empujados fuera de la capital.
El mercado inmobiliario malagueño presenta un desbalance claro entre oferta y demanda, un hecho que resalta Carlos Smerdou, consejero delegado de Foro Consultores. La creciente población que llega a la ciudad, la subida en los costos de construcción y la escasez de mano de obra han creado un contexto en el que los precios de las viviendas siguen ascendiendo, impulsados también por unas tasas de interés en descenso que pueden alentar la compra.
Smerdou no descarta que en 2025 los precios puedan aumentar en un 10% o más, lo que en cifras absolutas significaría encarecimientos de hasta 40.000 euros en propiedades ya valoradas en 400.000 euros. Este incremento dejaría a muchas familias fuera del mercado, en un momento en el que la adquisición de vivienda se ha convertido en una realidad cada vez más inalcanzable para un segmento importante de la población.
A pesar de los retos, Smerdou comparte que la gente sigue comprando viviendas, en gran parte porque más de la mitad de las transacciones se realizan al contado. Esta dinámica sugiere que el sector sigue siendo atractivo para los inversores, que buscan refugio en un activo tangible que, a pesar de su coste, es comprendido por la mayoría. Sin embargo, el estancamiento y la inestabilidad de precios en el mercado podrían poner en riesgo el acceso a la vivienda para muchos.
Con este panorama, la pregunta que queda en el aire es cómo se ajustará el mercado en los próximos meses y si el 2025 verá una moderación en el ritmo de este encarecimiento. El futuro del sector inmobiliario en Málaga está en la cuerda floja, y su desarrollo dependerá de un delicado equilibrio entre la oferta creciente y la incesante demanda.
El encarecimiento de la vivienda en Málaga es un fenómeno que no podemos seguir ignorando. Con un incremento de precios que ha alcanzado cifras alarmantes, este problema no solo pone en jaque a muchas familias que sueñan con ser propietarias de un hogar, sino que también expone las profundas desigualdades que atraviesan nuestra sociedad. La demanda insuficiente y la oferta limitada han creado un cóctel explosivo, en el que se benefician solo aquellos con poder adquisitivo suficiente para acceder a estos inmuebles, mientras que una parte significativa de la población queda excluida. Es esencial que se implementen políticas públicas que fomenten la construcción de viviendas asequibles y que apunten a equilibrar la balanza del mercado inmobiliario, de lo contrario, Málaga podría convertirse en un lugar donde solo unos pocos pueden permitir el lujo de tener un hogar.
Sin embargo, aunque la situación se presenta sombría, hay un rayo de esperanza en el hecho de que las inversiones en el sector inmobiliario siguen fluyendo. Esta dinámica sugiere que el interés en la compra de bienes raíces permanece vivo, a pesar de las dificultades. No obstante, esta perspectiva optimista debe ser revisada con cautela, ya que la dependencia del capital privado y de los compradores al contado puede esconder riesgos significativos. El futuro del mercado inmobiliario no debe ser solo un asunto para inversores, sino que debe ser una prioridad social que busque asegurar el acceso a la vivienda digna para todos y no solo para aquellos con los recursos para capitalizar una burbuja que, si no se regula, podría convertirse en un desastre de proporciones aún mayores.
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