La llegada de la fuerte borrasca Laurence ha provocado una noche de insomnio generalizado en la provincia de Málaga. Con rachas de viento que han alcanzado casi 90 km/h en el aeropuerto, las intensas lluvias han sumado más de 100 litros por metro cuadrado en diversas localidades, según los datos oficiales recopilados por la red Hidrosur de la Junta de Andalucía. La combinación de estos fenómenos meteorológicos ha llevado a la declaración de estado de emergencia en varias áreas y a la activación de protocolos de rescate.
Los efectos de la borrasca han sido particularmente drásticos en el alto Guadalhorce y zonas del oeste de la provincia, donde se han registrado cifras récord, como los 116 litros por metro cuadrado en Casarabonela. Otros puntos críticos incluyen la presa de Guadalmansa, que acumuló 98 litros, y localidades como Coín y Torrox, donde los registros superan los 70 litros. Esta situación ha llevado al desbordamiento del río Campanillas, que ha inundado varias calles en el corazón de la capital, afectando a los vecinos y obligando a las autoridades a actuar rápidamente.
Consciente de la gravedad de la situación, la Junta de Andalucía ha decidido suspender las clases en ocho centros educativos, afectando a cientos de estudiantes. Escuelas en Cártama y Campanillas, como el IES Valle del Azahar y el colegio Pablo Neruda, están entre los afectados. Al mismo tiempo, las autoridades locales trabajan coordinadamente para evaluar y mitigar las incidencias derivadas de las inundaciones. Además, se están llevando a cabo desalojos en zonas de alto riesgo, especialmente en las áreas cercanas a los ríos desbordados.
El nivel de la presa de Casasola ha alcanzado cifras alarmantes, con un total de 25 hectómetros cúbicos, muy por encima de su capacidad. No obstante, gracias a un aliviadero superior, su nivel ha comenzado a descender, aliviando momentáneamente la preocupación en la región. Mientras tanto, se mantienen vigilados los cauces de otros ríos, que también amenazan con desbordarse.
En medio de esta crisis hídrica, se vislumbran aspectos positivos. Las reservas en los embalses han experimentado un crecimiento impresionante, con más de 316 hectómetros cúbicos en total, suficientes para abastecer las necesidades domésticas de la población durante un mínimo de dos a tres años. Este incremento marca un contraste notable con la situación del año anterior, cuando las reservas eran escasas.
No obstante, a pesar de la mejora en la situación hídrica, la amenaza de la sequía sigue latente. Los especialistas advierten que, aunque la borrasca Laurence ha traído alivio, la referencia histórica de marzo de 2021, con 366 hectómetros cúbicos, sigue siendo un objetivo difícil de alcanzar. La población debe estar atenta, ya que se prevé la llegada de nuevas borrascas en los próximos días, lo que podría traer más desafíos a la ya golpeada Málaga.

La llegada de la borrasca A la crisis climática que vivimos se suma ahora la impronta de la borrasca Laurence, un recordatorio de que el clima extremo ya no es una rareza, sino una norma. Aunque el aumento de las precipitaciones puede parecer un alivio en medio de la sequía que azota a la provincia, este tipo de fenómenos generan una dualidad preocupante: el paso del agua en abundancia a la escasez en un abrir y cerrar de ojos. Las autoridades locales deben tomarse en serio la voz de alarma que estas tormentas traen consigo, priorizando la inversión en infraestructuras que mitigen el riesgo de inundaciones y garanticen la seguridad de los ciudadanos en lugar de esperar a que el desastre vuelva a golpear.
Sin embargo, también existe un destello de esperanza en esta situación crítica. El aumento de las reservas de agua en los embalses es un paso positivo hacia una gestión hídrica más sostenible, que podría ofrecer un respiro a la población en un futuro inminente. No obstante, no debemos caer en la complacencia; la amenaza de la sequía persiste y la memoria de eventos climáticos anteriores debe alentarnos a adoptar un enfoque preventivo. Málaga necesita no solo soluciones para este momento, sino un plan integral que contemple las lecciones aprendidas del pasado y anticipe las dificultades venideras. La clave está en la preparación y el compromiso de todos los sectores para afrontar las adversidades del clima, estableciendo estrategias que nos fortalezcan ante la inclemencia de un clima cada vez más errático y desafiante.
Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.