Malaga, 10 de abril de 2026 – Un velo de incredulidad y sorna cubre en estos días los pasillos de la Biblioteca Ramón Pérez de Ayala en Oviedo. El personal, acostumbrado a la discreción y al flujo constante de lectores habituales y ocasionales, se encuentra ahora en el epicentro de una historia que trasciende sus muros, una que involucra a Claudia Montes, Miss Asturias 2017, y su controvertida declaración ante el Tribunal Supremo. Montes, que se defendió de acusaciones de enchufismo en Logirail asegurando que su jornada laboral incluía visitas regulares a la biblioteca para estudiar bibliografía ferroviaria, se ha convertido en un enigma para quienes gestionan el conocimiento en este centro. «Nunca hemos visto a esta señora», afirman con contundencia los trabajadores, mientras la constante avalancha de mensajes sarcásticos y memes provenientes de grupos familiares y de amigos añade un toque de humor negro a la situación.
La versión ofrecida por Montes detalla una rutina casi militarizada: madrugar antes del amanecer, desayunar, compartir una instantánea en redes sociales y dedicarse a «culturizarse» entre las estanterías. Un relato que choca frontalmente con la realidad tangible de la biblioteca, especialmente en su sección dedicada al ferrocarril. Los empleados consultados describen un fondo bibliográfico que dista mucho de ser el vasto repositorio que uno esperaría para un estudio exhaustivo. Apenas siete volúmenes, la mayoría de ellos publicaciones que datan de 1992 a 2012, conforman la base de información sobre trenes. Títulos como «Cuando el hierro se hace camino: historia del ferrocarril en España» o un desgastado ejemplar cuyo título ya ni se distingue, son algunos de los pocos referentes. Esta escasa y desactualizada colección hace aún más incomprensible la supuesta dedicación intensiva de Montes a esta temática específica durante un periodo de casi tres años. «No es una sección que se renueve con asiduidad ni tampoco parece el tipo de lectura que alguien necesitaría para ese puesto», comentan los bibliotecarios, quienes ironizan sobre el repentino auge de interés por los trenes desde que el caso saltó a los titulares.
La explicación ofrecida por el propio personal de la biblioteca arroja más luz sobre el aparente vacío. La búsqueda genérica de «trenes» en el catálogo arroja más de 400 resultados, una cifra que se desinfla rápidamente al analizarla de cerca. Muchos de estos registros incluyen la palabra clave de forma meramente tangencial, llegando incluso a aparecer en títulos tan dispares como «La Regenta». El fondo especializado, una vez depurado este «ruido», se reduce a un conjunto limitado y de carácter histórico o divulgativo. «Si de verdad venía, dudo que se pasara el tiempo leyendo una y otra vez lo mismo. Bueno, salvo que se los aprendiera de memoria», concluyen con una sonrisa resignada los trabajadores, quienes ven cómo su lugar de trabajo se ha convertido, de forma involuntaria, en el escenario de un insólito capítulo judicial. La biblioteca, que siempre ha servido como refugio para opositores, estudiantes y jubilados, se ha visto catapultada a la esfera pública por un relato que, a día de hoy, nadie en sus instalaciones logra corroborar.
La inverosímil declaración de Claudia Montes ante el Tribunal Supremo, donde asegura haber dedicado ingentes horas a la lectura de bibliografía ferroviaria en la Biblioteca Ramón Pérez de Ayala, ha destapado una realidad tan esperpéntica como preocupante. La falta de reconocimiento por parte del personal de la biblioteca, quienes no recuerdan haber visto a la ex Miss Asturias en sus instalaciones, pone en tela de juicio la veracidad de su testimonio y, por extensión, la propia naturaleza de su nombramiento en Logirail. Es una bofetada a la inteligencia colectiva que se pretenda justificar un puesto de trabajo mediante una coartada tan endeble y carente de cualquier atisbo de credibilidad. La historia del ferrocarril, según la versión oficial, se reduce a un puñado de libros anticuados y poco consultados, un catálogo que resulta más cómico que informativo ante las pretensiones de una supuesta voraz lectora.
Más allá de la anécdota, lo realmente relevante es la profunda desconfianza que este tipo de episodios genera en la ciudadanía. Cuando las explicaciones oficiales resultan tan flagrantemente contradictorias con la realidad tangible y el testimonio de quienes trabajan día a día en los espacios públicos, la sensación de que existe un «otro lado» de la ley, reservado para unos pocos, se intensifica. La Bibliotheca Ramón Pérez de Ayala, con su modesto fondo ferroviario, se ha convertido en un símbolo involuntario de cómo la política y el acceso a puestos de responsabilidad pueden distorsionar la verdad hasta extremos hilarantes, pero con consecuencias muy serias para la percepción de la justicia y la equidad en nuestra sociedad.
Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.