Desde la redacción de eldiariodemalaga.es, enviamos un suspiro de alivio y, a la vez, una mueca de preocupación tras la agónica victoria del Real Madrid en el infierno griego del Georgios Karaiskakis. Cuatro goles de un Mbappé desatado y la electricidad de un Vinicius indomable fueron suficientes para doblegar al Olympiacos (2-4), pero la fragilidad defensiva del equipo de Xabi Alonso volvió a quedar expuesta, encendiendo las alarmas en la capital española.
El partido comenzó como una pesadilla para los blancos. Un Olympiacos valiente, impulsado por su fervorosa afición, salió a morder desde el primer minuto. La presión alta y la intensidad en cada duelo ahogaron a un Madrid que echó de menos la brújula de Bellingham y la seguridad de sus centrales habituales. El gol de Chiquinho, un latigazo imparable que sorprendió a Lunin, evidenció la vulnerabilidad de una defensa improvisada, con Mendy regresando al lateral y Carreras adaptándose al eje.
En medio del desconcierto, surgió la figura de Vinicius. El brasileño, con su descaro y velocidad, fue el único capaz de generar peligro y desequilibrar la defensa griega. De sus botas nació el empate, una genialidad de conexión instantánea con Mbappé: un pase de exterior preciso y un desmarque afilado del francés que culminó con una definición de cirujano. A partir de ahí, se desató el vendaval. Un centro medido de Güler encontró la cabeza de Mbappé para el 1-2, y una transición vertiginosa, liderada por Camavinga, finalizó con otro tanto del astro francés. Tres goles en siete minutos que voltearon el marcador y dejaron grogui al Olympiacos.
Sin embargo, la tranquilidad no duró mucho. El Real Madrid, fiel a su inconsistencia, no supo controlar el partido y terminó sufriendo hasta el último segundo. El gol de Taremi, un cabezazo implacable tras un centro lateral, puso de manifiesto la desconexión de la zaga blanca. Cada balón aéreo se convirtió en una amenaza, cada segunda jugada en una batalla perdida. A pesar del festival ofensivo y la exhibición de Mbappé, la fragilidad defensiva del Real Madrid sigue siendo una losa que pesa demasiado. Xabi Alonso tiene trabajo por delante para encontrar la solidez que necesita un equipo aspirante a todo. El triunfo en Atenas es un respiro, pero no oculta la realidad: la paz en el Bernabéu sigue siendo un espejismo.
La victoria en Atenas, adobada con un festín goleador de Mbappé, sirve, en esencia, como un potente calmante para una dolencia que persiste: la alarmante permeabilidad defensiva del Real Madrid. Si bien el potencial ofensivo del equipo, liderado por un Vinicius desatado y la voracidad goleadora del astro francés, resulta innegable, la incapacidad para cerrar filas en la retaguardia se asemeja a una espada de Damocles que pende sobre el futuro del club. Xabi Alonso, pese al resultado favorable, debe priorizar la búsqueda de una solidez que trascienda los destellos individuales, pues en competiciones de alto calibre, la fragilidad mostrada ante el Olympiacos se castiga con la eliminación.
El espejismo de un triunfo abultado no debería nublar la visión del análisis. La dependencia excesiva en el talento individual, aunque espectacular, no es una estrategia sostenible a largo plazo. Se echa en falta una cohesión defensiva que permita al equipo controlar los partidos con mayor solvencia. La improvisación en la zaga, consecuencia de bajas y rotaciones, no puede ser la justificación perpetua de una vulnerabilidad que se repite con preocupante asiduidad. El técnico, con urgencia, ha de construir un entramado defensivo fiable, capaz de proteger la portería y otorgar la tranquilidad necesaria para que el talento ofensivo pueda brillar con luz propia sin la constante presión de tener que compensar errores ajenos. En Málaga, como en el resto de España, ansiamos ver un Real Madrid que convenza, no solo que gane.
Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.