El pintor malagueño Raúl Berzosa ha sido el encargado de crear el cartel oficial del esperado Jubileo de las Cofradías, un evento que reunirá a devotos de toda España en Roma del 16 al 18 de mayo de 2025. En una emotiva ceremonia, Berzosa entregó la obra al Monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, destacando el profundo simbolismo que encierra su creación. De forma magistral, el artista ha logrado condensar en un solo lienzo la esencia espiritual de las imágenes que protagonizarán la Gran Procesión.
La pintura, realizada en técnica de óleo sobre lienzo y con dimensiones de 100 x 162 centímetros, destaca por su composición cuidada y su rica iconografía. En el centro de la obra, emerge la imagen icónica de San Pedro, evocando la veneración que se siente al interior de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. A su alrededor, el espectador puede encontrar las imágenes de los protagonistas del Jubileo: a la izquierda, la María Santísima de la Esperanza de Málaga y a la derecha, el Santísimo Cristo de la Expiración (‘El Cachorro’) de Sevilla, reflejando así la estrecha conexión que une la religiosidad andaluza con el centro del catolicismo mundial.
Junto a estas figuras principales, el lienzo también presenta una serie de obras que viajarán desde diferentes puntos de España, Italia, Francia y Portugal, mostrando así la universalidad y diversidad de la religiosidad popular. Imágenes como Nuestro Padre Jesús Nazareno de León, y la María Addolorata de Enna, se integran en un diseño dinámico que invita a los fieles a redescubrir la importancia de cada símbolo en esta magna celebración.
Durante la entrega de la obra, Monseñor Fisichella no escatimó en elogios hacia Berzosa, subrayando su virtuosismo y habilidad para representar la trascendencia de la religiosidad popular del siglo XXI. Resaltó que «las Cofradías son Iglesia», un recordatorio del compromiso de estas agrupaciones con la misión evangelizadora de la Iglesia. Fisichella se mostró impresionado por cómo la pintura capta el espíritu del evento y el reconocimiento del papel fundamental que ocupan las Cofradías en la vida religiosa contemporánea.
Por su parte, Paloma Saborido, Coordinadora Nacional de la Gran Procesión de Roma, enfatizó que el cartel es una ofrenda de los patrocinadores andaluces, y que Berzosa ha estado en contacto constante con el Dicasterio de Evangelización para asegurar la fidelidad y respeto a la tradición cofrade en esta representación artística. Resaltó que la obra refleja la rica historia y el camino recorrido por la religiosidad popular, al tiempo que invita a un nuevo capítulo en su evolución.
Como cierre de un día lleno de solemnidad y devoción, Berzosa ha logrado en su obra una invitación a todos los creyentes y cofrades a participar en una experiencia trascendental en Roma. Con cada trazo y cada figura, se ofrecen no solo imágenes, sino un testimonio vivo del camino de fe y esperanza que une a las distintas comunidades católicas de Europa. La expectación crece a medida que nos acercamos a una cita que promete ser memorable y significativa en la historia de la religiosidad popular.

El cartel presentado por Raúl Berzosa para el Jubileo de las Cofradías es, sin duda, un reflejo del fervor religioso que embarga a los creyentes, y su composición simboliza una rica tradición que une a diversas comunidades católicas. Sin embargo, es esencial cuestionar si esta celebración en Roma realmente refleja las realidades contemporáneas de la religiosidad popular o si, por el contrario, se está cayendo en un elitismo que privilegia solo a las grandes cofradías andaluzas, relegando a otras manifestaciones de fe que también merecen reconocimiento. La obra de Berzosa, aunque técnicamente magistral y cargada de simbolismo, podría interpretarse como un llamado a una unidad superficial que, en última instancia, ignora la diversidad social y cultural existente dentro del mundo cofrade. Es necesario que este evento no solo sea un acto de devoción, sino también un espacio para el diálogo y la inclusión de todas las expresiones de fe que enriquecen nuestro patrimonio religioso.
Asimismo, la afirmación de Monseñor Rino Fisichella de que «las Cofradías son Iglesia» plantea una reflexión más amplia sobre el papel que estas agrupaciones desempeñan en la sociedad actual. Si bien es cierto que representan un importante baluarte de tradición y fervor, es imperativo que el mensaje evangélico que promueven esté alineado con las exigencias de nuestro tiempo, como la inclusión, la solidaridad y el ecumenismo. La pintura de Berzosa no debe ser vista simplemente como un homenaje al pasado, sino como una invitación a que las Cofradías se conviertan en agentes de cambio en un mundo que clama por renovación espiritual y social. Solo así el Jubileo no será solo un evento memorable en la historia, sino un impulso hacia una religiosidad que sea verdaderamente transformadora y participativa.
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