El joven prodigio del FC Barcelona volvió a ser el faro de la Selección Española, anotando un doblete que sentenció el encuentro ante una Croacia que, pese a su aguerrido espíritu, sucumbió ante el vendaval ofensivo de los de Luis de la Fuente. El Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán vibró al ritmo de un fútbol vertiginoso, donde Lamine Yamal, con apenas 19 años, demostró una madurez impropia de su edad, pintando de rojo y oro la tarde sevillana. Su primer gol, una obra de arte al minuto dos, silenció momentáneamente al público para luego desatar una ovación ensordecedora. Un disparo cruzado, ajustado al palo largo del meta croata Livakovic, que ya anunciaba la tormenta que se avecinaba.
Desde el pitido inicial, el combinado nacional español desplegó un juego intenso y asfixiante. La presión alta, la velocidad en las transiciones y la fluidez en el juego de posesión ahogaron a una Croacia que no encontraba su brújula. Baena tuvo la primera gran ocasión, pero fue Lamine Yamal quien, con su gol tempranero, desató la alegría contenida. Los centros laterales se sucedieron, buscando el remate de una delantera siempre al acecho. Sin embargo, en el minuto 28, un cabezazo de Beljo puso el empate en el marcador, un jarro de agua fría para el dominio español. Pero la respuesta fue inmediata. Tres minutos después, tras un saque de esquina ensayado, Pubill conectó un remate certero para devolver la ventaja a España. El primer tiempo pudo ser incluso más abultado, con un gol anulado a Oyarzabal y un remate al palo de Fermín, que dejaban patente la superioridad española.
La segunda mitad comenzó con una España que bajó ligeramente el pistón, permitiendo a Croacia adueñarse del esférico por breves periodos. No obstante, en cuanto se abrió un resquicio, apareció de nuevo el genio de Lamine. Una asistencia magistral de Pedri, recibida por el extremo, se tradujo en el 3-1 con una definición de auténtico crack. La brecha se amplió y el partido se rompió definitivamente. Las ocasiones españolas se multiplicaron, con intervenciones providenciales de Livakovic y un disparo de Nico Williams que rozó la escuadra. En el tramo final, Nico Williams puso el broche de oro a una jugada colectiva espectacular, firmando el 4-1 con una definición que reafirmó el poderío ofensivo de una España que, tras su éxito mundialista, sigue demostrando que es el equipo a batir. El Sánchez-Pizjuán fue testigo de una exhibición que consolida a esta generación de futbolistas españoles como una de las más brillantes de la historia.
Una vez más, Lamine Yamal se erige como el faro en un combinado nacional español que, si bien exhibe momentos de un fútbol arrollador, insiste en transitar por una senda de cierta fragilidad defensiva que resulta casi inexplicable. El jovencísimo extremo demostró una madurez impropia de su edad, no solo abriendo el marcador con una genialidad sino siendo el catalizador de una victoria que, por momentos, parecía tambalearse ante la inesperada reacción croata. Es encomiable la capacidad de desequilibrio individual que atesora el barcelonista, pero no deja de ser inquietante que la chispa que enciende a la Roja dependa tan directamente de su inspiración. El duelo ante Croacia, pese al resultado final, deja la sensación de una España que domina, pero que concede, un patrón recurrente que Luis de la Fuente deberá pulir si aspira a cotas más altas.
Si bien es cierto que la victoria y el contundente 4-1 maquillan cualquier atisbo de duda, la reflexión sobre el desarrollo del partido es obligatoria. La voracidad ofensiva inicial de España contrastó con una desconexión tras el primer gol de Croacia, permitiendo que los balcánicos se metieran en el partido de forma inmerecida. La aparición de Pubill para devolver la ventaja fue un alivio, pero la falta de contundencia para sentenciar antes del descanso, evidenciada en el gol anulado a Oyarzabal y el poste de Fermín, genera interrogantes. El segundo gol de Lamine, una obra maestra que reabrió el apetito, disipó las sombras, pero el hecho de que España siga dependiendo de arrebatos individuales y genialidades puntuales para imponer su ley, más que de una estructura férrea y constante, es un desafío que la selección aún debe superar. La victoria es un bálsamo, pero la necesidad de una mayor solidez colectiva, más allá del brillo de sus estrellas, sigue siendo la asignatura pendiente.
Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.