La tranquilidad de la campiña malagueña se ha visto interrumpida por una invasión inesperada: la del conejo silvestre. Lo que en principio podría parecer una estampa bucólica, se ha convertido en una pesadilla para los agricultores de varios municipios de la provincia. Ante la magnitud de los daños, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha declarado la emergencia cinegética, publicando hoy, 17 de junio de 2025, una resolución en el BOJA que autoriza medidas excepcionales para el control de las poblaciones de estos lagomorfos.
Municipios como Antequera y Campillos, conocidos por sus fértiles tierras y la calidad de sus productos, se encuentran entre los más afectados. Pero la problemática se extiende a Alameda, Archidona, Cuevas Bajas, Cuevas de San Marcos, Fuente de Piedra, Humilladero, Mollina, Sierra de Yeguas, Teba, Villanueva de Algaidas, Villanueva de la Concepción y Villanueva de Tapia, conformando un mapa de alarma donde los cultivos, especialmente los cereales y los hortícolas, se ven amenazados por la voracidad de estos pequeños mamíferos.
La resolución, que afecta también a municipios de Granada, Jaén y Sevilla, permitirá la captura en vivo de conejos mediante hurones y redes durante toda la temporada cinegética 2025/2026. Esta técnica, considerada la menos invasiva, será la única permitida en zonas especialmente sensibles. Además, se autoriza el uso de armas de fuego los jueves, sábados y domingos entre el 24 de noviembre de 2025 y el 28 de febrero de 2026, buscando un equilibrio entre la protección de los cultivos y el respeto a la fauna silvestre. Los cotos de caza, previa solicitud, podrán incluso ampliar este período si la situación lo requiere.
Pero la estrategia no se limita a la caza tradicional. La cetrería, una práctica ancestral que une al hombre con las aves rapaces, también jugará un papel importante en el control de las poblaciones de conejo. Durante el periodo general de caza, la cetrería se permitirá todos los días, ofreciendo una alternativa natural y sostenible.
La sobreabundancia de conejos ha generado un desequilibrio en el ecosistema, afectando a otras especies. Por ello, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente también ha abierto la puerta a la autorización del control de depredadores cinegéticos como el zorro. Esta medida, sin embargo, se evaluará cuidadosamente en cada caso para evitar impactos negativos sobre otras especies protegidas, como la liebre ibérica.
La declaración de emergencia cinegética es una medida drástica, pero necesaria, para proteger los cultivos y garantizar la viabilidad económica de los agricultores malagueños. Ahora, la clave está en la correcta aplicación de las medidas y en la colaboración de todos los actores implicados: administración, cazadores, agricultores y conservacionistas. Solo así se podrá restaurar el equilibrio en la campiña malagueña y asegurar un futuro sostenible para todos.
La declaración de emergencia cinegética en la campiña malagueña, si bien pragmática ante la desesperación de los agricultores, revela una miopía preocupante en la gestión de nuestro ecosistema. Aplaudimos la apuesta por la captura en vivo como medida menos invasiva, pero ¿no es acaso sintomático que debamos recurrir a tales extremos? La sobrepoblación de conejos no es un evento aislado, sino el resultado de alteraciones profundas, quizás exacerbadas por prácticas agrícolas intensivas y la consecuente disminución de depredadores naturales. Centrarse únicamente en el control poblacional sin abordar las causas subyacentes es equivalente a poner una tirita en una herida que requiere cirugía. La verdadera sostenibilidad implica un enfoque holístico que considere la complejidad de las interacciones biológicas y la necesidad de restaurar, no simplemente controlar, el equilibrio natural.
La ambivalencia se agudiza al contemplar la autorización del control de depredadores como el zorro. Si bien se matiza con la advertencia sobre el impacto en otras especies protegidas, como la liebre ibérica, resulta paradójico que, ante un desequilibrio provocado presumiblemente por la falta de depredadores, la solución propuesta sea… eliminar más depredadores. ¿Dónde queda la tan cacareada «colaboración de todos los actores implicados»? La administración debe liderar un diálogo constructivo que involucre a científicos, conservacionistas y agricultores para diseñar estrategias a largo plazo que vayan más allá de la respuesta reactiva a una crisis puntual. De lo contrario, estaremos condenados a repetir este ciclo de emergencia y control, perpetuando una gestión cortoplacista que solo agrava los problemas de fondo.
Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.