Madrid, 16 de septiembre de 2025 – El Santiago Bernabéu fue testigo de una victoria del Real Madrid ante el Olympique de Marsella, pero la sensación generalizada es que el equipo de Xabi Alonso aún tiene mucho trabajo por delante. El partido, que finalizó con un resultado favorable a los blancos, dejó al descubierto ciertas carencias y actitudes que, de no corregirse, podrían comprometer el devenir de la temporada. Hablamos de un "Ozempic" futbolístico, una cura de adelgazamiento forzosa para egos inflados y rendimientos decepcionantes.
La victoria, maquillada por dos goles de penalti convertidos por un Mbappé que sigue siendo el faro del equipo, no debe ocultar las sombras que se ciernen sobre algunos jugadores. El caso más paradigmático es el de Arda Güler. El joven turco, llegado con vitola de estrella, sigue sin encontrar su sitio en el engranaje blanco. Su calidad es innegable, pero su falta de compromiso defensivo y su tendencia a desaparecer en los momentos clave le están costando caros. La afición, cada vez más impaciente, le recriminó su actitud displicente, especialmente tras un error que propició el gol del Marsella. La decisión de Xabi Alonso de enviarlo al banquillo es una clara advertencia: el talento no lo es todo, y la solidaridad es un valor indispensable en el Real Madrid.
La situación en el lateral derecho es preocupante. La lesión de Trent Alexander-Arnold, que parece gafado desde su llegada, se suma a la inexplicable autoexpulsión de Carvajal por un amago de agresión. Alonso deberá ingeniárselas para recomponer la defensa en los próximos encuentros, con la mirada puesta en el enfrentamiento ante el Kairat en Kazajistán y el duelo ante la Juventus en el Bernabéu.
En la delantera, Rodrygo y Vinicius parecen haber recibido el mensaje: nadie es imprescindible. El primero, que volvió a la titularidad, mostró una actitud más combativa y solidaria. El segundo, tras su suplencia, debe entender que la competencia es feroz y que su rendimiento debe mejorar si quiere recuperar su estatus de estrella.
La nota positiva la puso, una vez más, el joven Mastantuono. El argentino, con su desparpajo y su habilidad para desequilibrar, se ha ganado el cariño de la afición. Le falta afinar la puntería, pero su atrevimiento y su picardía son un soplo de aire fresco en un equipo que necesita más jugadores con su hambre y su ambición. "Le falta, de momento, puntería (lo cual llamándose Franco provoca más de un chascarrillo), pero en cuanto pierda la timidez y se le retuerza el colmillo… Ojalá sea pronto".
El Real Madrid de Xabi Alonso sigue sumando victorias, pero el camino es tortuoso. El equipo necesita encontrar una mayor regularidad y un compromiso colectivo que vaya más allá de las individualidades. El "Ozempic" futbolístico ha empezado a hacer efecto, pero aún queda mucho por adelgazar.
La analogía del «Ozempic» futbolístico empleada para describir la victoria del Real Madrid frente al Marsella resulta tan llamativa como inquietante. Si bien la victoria es, en última instancia, el objetivo del deporte rey, la dependencia excesiva de individualidades como Mbappé, especialmente a través de la artificialidad de los penaltis, plantea serias dudas sobre la solidez del proyecto de Xabi Alonso. No se trata de adelgazar egos, sino de construir un sistema que potencie el talento individual al servicio del colectivo. La falta de cohesión, evidenciada en la irregularidad de jugadores clave como Arda Güler, sugiere que el verdadero desafío del técnico vasco reside en trascender la mera suma de estrellas y forjar un equipo con identidad propia.
Más allá del resultado puntual, la noticia revela una preocupante crisis en la banda derecha, acrecentada por lesiones y sanciones evitables. La fragilidad defensiva, sumada a la inconsistencia de la delantera, dibuja un panorama preocupante para las aspiraciones del club blanco. Mastantuono emerge como un rayo de esperanza, un talento en bruto que encarna la ambición y el desparpajo que tanto necesita el equipo. Sin embargo, depositar todas las expectativas en un joven inexperto sería un error. El Real Madrid necesita una metamorfosis profunda, un cambio de mentalidad que priorice el compromiso, la solidez defensiva y la eficacia ofensiva, más allá de los destellos individuales y las victorias efímeras.
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