Málaga, 21 de junio de 2025 – En Andalucía, una silenciosa legión de más de 30.600 personas libran una batalla nocturna contra un enemigo interno: el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI), también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom. Un trastorno neurológico crónico que, pese a su prevalencia, permanece en la sombra del infradiagnóstico, afectando desproporcionadamente a las mujeres, quienes representan el 73% de los casos.
Imaginen la desesperación de sentir una necesidad imperiosa de mover las piernas, una sensación de hormigueo, quemazón o dolor que irrumpe en el reposo, arrebatando la tranquilidad de la noche. Un tormento que, para muchos andaluces, se repite noche tras noche, erosionando su calidad de vida y sumiéndolos en un círculo vicioso de fatiga y frustración.
La Junta de Andalucía, consciente de esta problemática, ha anunciado un esfuerzo coordinado entre la Atención Hospitalaria y Primaria para mejorar el diagnóstico y tratamiento del SPI. Ismael Muñoz, secretario general de Planificación Asistencial y Consumo, tras una reunión con la Asociación Española Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI), ha destacado la importancia de crear un documento piloto que facilite la formación de los profesionales de Atención Primaria, convirtiéndolos en aliados clave en la identificación temprana de esta enfermedad.
Si bien la prevalencia del SPI es mayor entre los 45 y 65 años, la enfermedad no discrimina por edad. En Andalucía, 294 menores sufren esta afección, incluyendo a 19 niños menores de cuatro años, una realidad que subraya la necesidad de una mayor concienciación y un diagnóstico precoz en todas las etapas de la vida.
El SPI, más allá de la incomodidad física, genera graves alteraciones del sueño, deterioro funcional y un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes. Una enfermedad que, a pesar de su elevada prevalencia, sigue siendo escasamente reconocida en los ámbitos sanitario, social y laboral, dejando a miles de andaluces sintiéndose incomprendidos y desatendidos.
Las cifras por provincias revelan la magnitud del problema: Almería (2.513), Cádiz (4.175), Córdoba (3.040), Granada (4.257), Huelva (1.885), Jaén (2.211), Málaga (5.011) y Sevilla (7.512), siendo esta última la provincia con mayor número de afectados.
La iniciativa de la Junta de Andalucía representa un rayo de esperanza para estos pacientes, un paso adelante en la lucha contra el tormento invisible del Síndrome de Piernas Inquietas. Un esfuerzo que, si se materializa, podría significar una mejora sustancial en la calidad de vida de miles de andaluces que, hasta ahora, han estado librando esta batalla en silencio.
La noticia sobre el Síndrome de Piernas Inquietas en Andalucía, con sus más de 30.000 afectados, es un **crudo recordatorio de cómo dolencias invisibles y a menudo minimizadas pueden impactar profundamente la vida de miles de personas**. Si bien el anuncio de la Junta de Andalucía sobre la formación de profesionales de Atención Primaria es un paso positivo, queda la duda de si se trata de un parche temporal o de una solución estructural real. ¿Se contemplan recursos suficientes para la formación continua de los sanitarios y el seguimiento exhaustivo de los pacientes? La historia de la sanidad pública andaluza está plagada de buenas intenciones que se diluyen por falta de financiación y compromiso a largo plazo.
El dato de que casi 300 menores andaluces sufran SPI, incluyendo bebés, es **particularmente alarmante y exige una respuesta aún más contundente**. Más allá de la formación de los médicos de cabecera, es fundamental implementar campañas de concienciación dirigidas a padres y educadores. La falta de diagnóstico precoz en la infancia puede acarrear graves consecuencias en el desarrollo y bienestar de los niños afectados. **Es imperativo que la Junta de Andalucía demuestre con hechos que no se trata solo de «crear un documento piloto», sino de implementar un programa integral y transversal** que aborde las necesidades específicas de cada grupo de edad y garantice el acceso a un tratamiento adecuado y multidisciplinar para todos los andaluces que padecen esta silenciosa tortura.
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