La resaca del cierre del curso político en el Parlamento andaluz deja un regusto a batalla autonómica en ciernes. Mientras los diputados disfrutan de un merecido descanso estival, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha activado la maquinaria para forjar una alianza contra lo que considera un trato de favor a Cataluña en materia de financiación autonómica. Una jugada maestra que busca, por un lado, presionar al Gobierno central y, por otro, desestabilizar la línea de flotación del PSOE andaluz, liderado por la todopoderosa ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
La estrategia de Moreno es clara: construir un frente común con aquellos barones socialistas que han alzado la voz contra el modelo de financiación singular para Cataluña. Los nombres que resuenan con más fuerza son los de Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, y Adrián Barbón, al frente del Principado de Asturias. Ambos han expresado públicamente sus reservas sobre un acuerdo que, a su juicio, podría perjudicar a sus respectivas comunidades. Moreno, con su habitual olfato político, ha visto en esta disidencia una oportunidad para ampliar su base de apoyo y convertir la defensa de los intereses andaluces en una bandera transversal.
Sin embargo, la empresa no se antoja fácil. Si bien tanto Page como Barbón han mostrado su preocupación por el cupo catalán, hasta el momento se han mostrado reticentes a unirse formalmente a la iniciativa de Moreno. El temor a ser percibidos como aliados del Partido Popular en un tema tan sensible como la financiación autonómica podría estar frenando su adhesión. A pesar de ello, el presidente andaluz confía en que la presión de sus electorados y la evidencia de un posible agravio comparativo acaben por convencerles de la necesidad de unirse a esta «entente» autonómica.
Pero la estrategia de Moreno no se limita a buscar apoyos fuera de Andalucía. El presidente andaluz ha aprovechado la coyuntura para lanzar un dardo envenenado contra el PSOE-A y su líder, María Jesús Montero. En sus declaraciones, Moreno ha acusado a los socialistas andaluces de «repetir como un papagayo los argumentos de Ferraz» y de no defender los intereses de Andalucía ante el Gobierno central. Una acusación que busca deslegitimar a Montero como interlocutora válida y socavar su liderazgo en la comunidad autónoma.
Frente a la propuesta de Montero de que el resto de comunidades autónomas planteen un sistema de financiación similar al catalán, Moreno ha sido tajante: «Es un disparate colosal». El presidente andaluz defiende un modelo de financiación autonómica que sea «razonable» para todas las comunidades y que respete el principio constitucional de la «solidaridad» entre territorios. Una postura que, según él, comparte con «figuras tan emblemáticas del Partido Socialista» como el exministro Josep Borrell.
En definitiva, la batalla por la financiación autonómica ha comenzado a librarse en Andalucía. Juanma Moreno, con su habilidad para moverse en el tablero político, ha lanzado un órdago al Gobierno central y al PSOE-A. Ahora, habrá que esperar a ver si su estrategia da sus frutos y consigue forjar una alianza capaz de defender los intereses de Andalucía frente a lo que considera un trato de favor a Cataluña. El verano se presenta agitado en los despachos de San Telmo.
La maniobra de Moreno con respecto al «cupo catalán» es un ejercicio de pragmatismo político que, si bien busca defender los intereses andaluces, corre el riesgo de convertirse en un **arma arrojadiza en la arena nacional**. La búsqueda de aliados socialistas, aunque comprensible desde la perspectiva de la defensa de la financiación autonómica equitativa, parece más un intento de desestabilizar el liderazgo de María Jesús Montero y el PSOE-A que una sincera búsqueda de soluciones conjuntas. La política, al fin y al cabo, es el arte de buscar aliados donde menos se espera, pero instrumentalizar la legítima preocupación por la financiación para fines partidistas diluye la credibilidad de la causa.
La insistencia en la «solidaridad» entre territorios, si bien noble en teoría, choca con la realidad de un sistema de financiación que, históricamente, ha perjudicado a Andalucía. La retórica de la unidad nacional no puede servir de excusa para perpetuar desigualdades. Sin embargo, la propuesta de Moreno de un frente común no debe limitarse a la mera confrontación. Sería crucial que Andalucía presentara una propuesta concreta y detallada de reforma del sistema de financiación autonómica, en lugar de limitarse a criticar el «cupo catalán». Solo así se podrá demostrar un compromiso real con la defensa de los intereses andaluces y construir una base sólida para el diálogo con otras comunidades autónomas, independientemente de su color político.
El Diario de Málaga es el periódico digital dónde podrás seguir toda la actualidad malagueña al minuto.
To provide the best experiences, we and our partners use technologies like cookies to store and/or access device information. Consenting to these technologies will allow us and our partners to process personal data such as browsing behavior or unique IDs on this site and show (non-) personalized ads. Not consenting or withdrawing consent, may adversely affect certain features and functions.
Click below to consent to the above or make granular choices. Your choices will be applied to this site only. You can change your settings at any time, including withdrawing your consent, by using the toggles on the Cookie Policy, or by clicking on the manage consent button at the bottom of the screen.
Compartir en...
Completa el formulario o escríbenos a [email protected] y nos pondremos en contacto contigo tan pronto como sea posible.